SAN JUAN

San Juan, el discípulo amado, no sólo tiene en la pasión de Jesús, un papel destacado, si no en toda la vida de Cristo y más aún después de su resurrección.

En su muerte, Cristo, a través de San Juan nos hace hijos de María: "Mujer ahí tienes a tu hijo" "Ahí tienes a tu madre".

Nosotros, que celebramos en nuestra procesión penitencial, la crucifixión de Jesús, tenemos verdadera devoción al discípulo amado, desfila en primer lugar y desde siempre se ha portado en hombros, siendo durante muchos años la única imagen que así procesionaba, llegando a tener verdaderos devotos que año tras años se vestían su túnica blanca, se ceñían su cíngulo y se ponían el capirote, con la intención de plasmar la crucifixión de Cristo portando a hombros a San Juan.

La hermandad ha tenido dos imágenes representado al discípulo amado, ambas del imaginero José Rivas, la anterior a ésta, era de porte más pequeño y se cedió a otra cofradía de Daimiel. Se restauró la actual en los alrededores de 1992 por el restaurador daimieleño Miguel Carmona y por inclemencias en nuestra cochera se volvió a restaurar, siguiendo el modelo de Miguel Carmona en el año 2003, por Dª. Mercedes Martín de la Sierra García-Fojeda.

  Nuevas andas y nueva restauración

Siguiendo con el proyecto de mejoras de la cofradía, en este periodo de tiempo, mayo de 2002 a mayo de 2003, se ha acometido con la realización de unas andas nuevas para San Juan, éstas son de tubo hueco forradas con planchas de sapeli y adornadas con motivos florales en la misma madera, ya que las anteriores estaban muy deterioradas. La realización del Chasis fue obra de Teodoro Córdoba, más conocido por Teodorín el herrero, gran entusiasta de nuestra cofradía y los motivos florales por Justo conocido en Daimiel como Justo el de Planes. Con esta elaboración, se termina con el proceso de andas y tronos, ya que todos son nuevos, realizados en el mandato de esta Junta directiva: en 1997 de realizó el trono nuevo y la restauración de la Elevación, entre 1998 y 1999 se realizó el del Cristo de la Expiración, en 2000 se restauró el Cristo y la Magdalena al mismo tiempo se hizo trono nuevo para la Magdalena, en 2001 se hizo palio y chasis nuevo a la Virgen de los Dolores y en 2002, se hace andas nuevas para San Juan y se vuelve a restaurar.

La restauración de San Juan es debido a que las diferencias de temperaturas en el Guardapasos de la hermandad entre verano e invierno son muy elevadas y la humedad muy permanente, además, la madera, elemento vivo, sufre mermas y dilataciones constantemente, por lo que la cara y manos se agrietaron profundamente, quedando el aspecto de la imagen en malas condiciones.

Se encargó de la restauración la restauradora madrileña, descendiente de padres daimieleños, doña Mercedes Martín de la Sierra García-Fojeda, que ha sabido darle el aspecto original con bastante acierto.

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